Qué llevar al Camino Portugués (y qué dejar en casa)

Equipo de caminata visto desde arriba: botas de cuero, mapa doblado, cámara, chaqueta, sombrero y cuaderno listos para la mochila

Actualizado en agosto de 2026

En corto: ve ligero. Apunta a una mochila por debajo de alrededor del 10% de tu peso corporal (6–8 kg para casi todo el mundo). Lo único que de verdad importa son los pies: zapatillas de trail ya domadas (nunca botas nuevas) y calcetines de merino o sintéticos (nunca de algodón). Lleva un buen chubasquero en cualquier mes, dos o tres unidades de cada cosa con la lógica de "lava una, ponte otra", un kit para ampollas y tapones para los oídos en los albergues. Deja la ropa por si acaso, el segundo vaquero, el secador y cualquier cosa que no hayas probado. En la duda, déjalo. En Portugal hay tiendas.

El mayor error de equipaje en el Camino es llevar de más. Cada kilo extra es un kilo que subes por cada cuesta durante una semana. Quienes menos sufren son quienes hicieron la mochila sin piedad. Aquí tienes la lista.

¿Cuál es la regla que lo gobierna todo?

Si tu mochila pasa del ~10% de tu peso corporal, llevas de más. Para casi todo el mundo eso son 6–8kg en total. En la duda, déjalo; puedes comprar casi cualquier cosa por el camino, y en Portugal hay tiendas.

(Si usas un servicio de traslado de equipaje y solo llevas una mochila pequeña de día, esto importa menos, pero aun así te agradecerás haber ido ligero.)

¿Qué necesitas de verdad?

En los pies (lo único que de verdad importa):

Ropa (piensa en "lava una, ponte otra"):

Las cosas pequeñas que salvan la caminata:

Documentos: pasaporte, credencial del peregrino (la credencial de los sellos), una tarjeta y algo de efectivo, móvil + cargador.

Mochila de senderismo cargada con material de trail, el tipo de equipaje ligero que funciona en el Camino Portugués

¿Qué deberías dejar en casa?

¿Qué mentalidad hace fácil la mochila?

No te preparas para cualquier escenario posible. Te preparas para caminar, comer, dormir y repetir durante una semana o dos en un país europeo desarrollado, con tiendas y farmacias. Prepara la mochila para eso (ligera, sencilla, ya rodada) y el camino te lo devuelve. Prepárala desde el miedo, y subirás el miedo por cada cuesta.


Siguientes pasos: con la mochila resuelta, planifica alrededor de ella: cuándo caminar (para preparar el equipaje según el tiempo), dónde dormir y cuánto cuesta todo (incluido el traslado de equipaje si prefieres cargar solo una mochila de día). Y antes de volar, mira qué merece la pena reservar de verdad y qué puedes saltarte.



Preguntas frecuentes

¿Cuánto debe pesar mi mochila en el Camino Portugués?

Como regla, si la mochila pasa de alrededor del 10% de tu peso corporal, llevas de más: para casi todo el mundo eso son 6–8 kg en total. Cada kilo extra es un kilo que subes por cada cuesta durante una semana, así que en la duda, déjalo; en Portugal hay tiendas y puedes comprar casi cualquier cosa por el camino.

¿Qué calzado debo llevar en el Camino Portugués?

Zapatillas de trail ya domadas o zapatillas de trail running, nunca botas recién compradas. El calzado nuevo es la mayor causa de Caminos arruinados. Combínalas con 2–3 pares de buenos calcetines de caminar, de merino o sintéticos, nunca de algodón, y mete sandalias o chanclas para que los pies respiren por la tarde.

¿Necesito chubasquero en el Camino Portugués?

Sí. Un buen chubasquero no se negocia en ningún mes, porque el lado atlántico se moja en cualquier época del año.

¿Qué debo dejar en casa para el Camino Portugués?

Deja en casa las botas que no hayas caminado 50+ km, la ropa por si acaso, un segundo vaquero, un secador, una cámara grande, un libro gordo y cualquier aparato nuevo sin probar. Tampoco cargues demasiada agua: hay puntos de recarga a menudo, y subir cuestas con dos litros es un castigo.

¿Sigue importando ir ligero si uso el traslado de equipaje?

Importa menos, porque solo llevas una mochila pequeña de día, pero aun así te agradecerás haber ido ligero. La mentalidad es la misma: te preparas para caminar, comer, dormir y repetir en un país europeo desarrollado, con tiendas y farmacias, no para cualquier escenario posible.